domingo, 11 de enero de 2009

Las clases

La primera vez que me fue a una clase en Alicante fue muy cómico. La profesora empezó a hablar y yo no entendía nada de lo que ella decía... ¡nada!
La única cosa que pensaba era que había entendido muy bien la televisión el día antés y no entendía por que el día siguiente no comprendía una sola palabra de la lección. Cuando, después de 20 minutos, mi autoestima se había totalmente caído la profesora dijo “Ahora traducimos para nuestros amigos Erasmus”... hasta aquél momento ella había hablado en Valenciano, y yo, acostumbrada a oír el castillano, nunca habría podido entender algo.
Aunque, las diferencias entre la universidad española y la italiana son muchos y muchos evidentes. Se trata de dos sistemas muy distintos.
En mi País, por ejemplo, en la mayoria de los casos hay solo clases teoricas. En españa, en cambio, las clases están siempre divididas en téoricas y practicas. Sin duda el sistema españolo es más útil por el punto de vista concreto, en el sentido en el cual hay una continua aplicación de lo que estás estudiado.
Pero, lo que me ha parecido más ajeno es la constante atención de los profesores con sus estudiantes: en Italia los estudiantes están considerados, en la mayoria de los casos, un número. En cada aula hay muchos estudiantes y el profesor no puede conocerlos, ni, tampoco, seguirlos todos.Esto puede ser, en mi opinión, tan positivo como negativo.
A diferencia de los estudiantes españoles, que siempre pueden contar sobre la disponibilidad de sus profesores, en Italia la política es muy distintas: “si quieres aprobar el examen tienes que estudiar para el día fixado, ningún te ayuderá, te pedirá de ir a clase o hacer trabajos semanal, la responsabilidad es meramente tuya”. Esto implica, por consecuencia, una mayor indipendencia de los alumnos.
Creo no sea posible establecer si un sistema sea mejor del otro. Sin duda ambas tienen factores positivos y negativos y conocer los dos es, por cierto, muy provechoso.

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